Microplásticos en el vientre de las mamás, alerta por posibles efectos en el desarrollo fetal
Estudios revelan la presencia de microplásticos en las placentas. En Colombia, ya se adelantan investigaciones en torno a las partículas diminutas de plástico que podrían repercutir significativamente en la salud humana.
Recientemente, un grupo de científicos encontró microplásticos en todas las placentas humanas examinadas durante un estudio reciente. A medida que la preocupación por los efectos de estos contaminantes en la salud humana aumenta, este hallazgo genera nuevas interrogantes sobre el impacto en el desarrollo fetal y la salud a largo plazo.
Los microplásticos han despertado la preocupación de la comunidad científica. Actualmente, se siguen adelantando estudios en todo el mundo frente a las posibles afectaciones a la salud de estas pequeñas piezas de plástico.
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¿Microplásticos desde el vientre?
El estudio, publicado en la revista Toxicological Sciences, es el más amplio realizado hasta la fecha sobre la presencia de microplásticos en placentas humanas. Los investigadores examinaron más de 60 placentas y encontraron concentraciones de microplásticos en todas ellas.
Las concentraciones de microplásticos detectadas en los tejidos placentarios oscilaban entre 6,5 y 685 microgramos por gramo de tejido, cifras significativamente más altas que las encontradas en el torrente sanguíneo humano. Los tipos de microplásticos identificados incluyen polietileno, polipropileno, cloruro de polivinilo, nailon y otros.
Encontrar microplásticos en la placenta preocupa a la comunidad científica, pues se desconocen los posibles efectos en el desarrollo fetal.
La placenta desempeña un papel crucial en el suministro de nutrientes al feto durante el embarazo, y la exposición a estos contaminantes podría tener consecuencias negativas para la salud del feto y su desarrollo neurológico.
Si bien la comunidad científica no ha llegado a un consenso sobre los efectos exactos de los microplásticos en la salud humana, la acumulación de estas partículas en la placenta seguirá bajo investigación. Aún se desconoce si los microplásticos se acumulan temporal o permanentemente en los tejidos, lo que dificulta evaluar el riesgo potencial para la salud.
Matthew Campen, biólogo de la Universidad de Nuevo México y autor principal del estudio, advierte sobre el aumento de las concentraciones de microplásticos en el cuerpo humano y su posible impacto en la salud. “La dosis hace el veneno”, señala Campen, destacando la importancia de abordar esta preocupación emergente sobre la contaminación por microplásticos.
A medida que se acumulan más evidencias sobre la presencia de microplásticos en el medio ambiente y en los organismos vivos, es crucial continuar investigando los efectos de estos contaminantes en la salud humana y desarrollar estrategias efectivas para mitigar su impacto. La salud fetal y el bienestar a largo plazo de las generaciones futuras dependen de una comprensión más completa de este problema emergente.

En Colombia, la ropa es la fuente primaria de microplásticos
Recientemente, investigadores del Parque Nacional Natural Corales del Rosario y de San Bernardo, en el Caribe colombiano, descubrieron que más del 33% de los microplásticos del océano provienen de la fabricación, lavado y uso de ropa sintética.
Aunque en el país ya se adelantan estrategias para mitigar el impacto de los microplásticos, lo cierto es que la situación actual preocupa a la comunidad científica, especialmente cuando se trata de los ecosistemas marinos.
El estudio, liderado por la profesora María Isabel Criales del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia en colaboración con la Universidad Industrial de Santander (UIS), ha revelado que las fibras de poliéster, utilizadas en la fabricación de prendas de vestir, se desintegran en el agua, generando diminutos fragmentos conocidos como microplásticos.
El riesgo ambiental está principalmente en que estos microplásticos son confundidos por el zooplancton, organismos fundamentales en la cadena alimentaria marina, con alimentos, lo que conduce a consecuencias devastadoras para la vida marina en la región.
El Parque Nacional Natural Corales del Rosario y de San Bernardo, hogar de una amplia diversidad de ecosistemas submarinos, incluyendo arrecifes de coral, se ha visto afectado por la presencia significativa de microplásticos derivados de la ropa sintética.
Estas partículas representan un desafío adicional para la conservación de este importante hábitat marino y para la sostenibilidad de la pesca artesanal en la región, que es una fuente vital de ingresos y alimentación para las comunidades locales.
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Las zonas más afectadas
Según el estudio, realizado a lo largo de más de dos años en 12 sitios marítimos, Playa Blanca es una de las zonas más afectadas, con cerca de 14 partículas de microplásticos por metro cúbico de agua.
Aunque los hallazgos no alcanzan los promedios críticos observados en otros países, la presencia de microplásticos en las playas colombianas genera una seria alerta sobre el impacto ambiental en las aguas del Caribe colombiano.
Además de las fibras de poliéster, se han identificado otros materiales plásticos, como el tereftalato de polietileno (PET) utilizado en las botellas y los productos desechables, el polipropileno presente en los cosméticos y los alimentos, y el polietileno utilizado en las bolsas plásticas de un solo uso.
Para la comunidad científica, es evidente la urgencia de abordar la contaminación por plásticos en todas sus formas para proteger la biodiversidad marina y garantizar la salud de los ecosistemas costeros.
Frente a los hallazgos de microplásticos en la placenta, las preocupaciones en torno a las afectaciones a la salud de estas partículas continúan emergiendo. Mientras en Colombia la problemática está atribuida a la multimillonaria industria textil, se insta a las comunidades a procurar un uso responsable del plástico en todas sus formas.
Lo cierto es que con la producción global de plástico en constante aumento y la proliferación de prendas de vestir sintéticas, los retos van en aumento y es cada vez más complejo abordar la problemática de los microplásticos desde la raíz.
La concientización y la acción individual son pilares fundamentales en la lucha contra la contaminación por plásticos.