Proteccionismo, crisis migratoria, decadencia social y aventurerismo militar: Lo que no dijo Biden
Enrique Daza
Exsecretario de la Alianza Social Continental y de la Red Colombiana frente al Libre Comercio, Recalca. Director del Centro de Estudios del Trabajo, Cedetrabajo
La administración Biden parece haber lanzado su campaña electoral ocultando hechos que permitirían una visión objetiva de la realidad estadounidense.
El 7 de febrero, Joe Biden pronunció un discurso de 80 minutos ante el Congreso en pleno y con más de cien diplomáticos extranjeros invitados.
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Presentó una visión optimista del presente y futuro del país y llamó a promover una política bipartidista en asuntos claves. A pesar de su optimismo, más visible en esperanzas que en datos, no pudo negar la gravedad de la situación.
Es notoria la evolución de Estados Unidos hacia el proteccionismo de la producción local. En noviembre del año pasado se expidió la ley contra la inflación que tendrá una duración de diez años y que otorga a productores y consumidores millonarios subsidios por 369 mil millones de dólares, en especial a empresas que inviertan en Estados Unido en energías limpias.
Por ejemplo, subsidiará la compra de vehículos eléctricos producidos en Estados Unidos. Varios países europeos han señalado que esta ley promueve una competencia desleal y viola los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio.
El año pasado también se aprobó una ley para promover la producción de semiconductores en Estados Unidos, sustituyendo las importaciones que hace de Asia oriental. Se trata así de dificultar el acceso de China a esta tecnología y de reorganizar las cadenas de suministro para que Estados Unidos, que solo produce el 10% de los semiconductores, recupere el protagonismo.
En el discurso sobre el estado de la Unión, Biden propuso que las cadenas de suministro que llegan a Estados Unidos tengan su origen en ese país. También que reforzará el programa de Buy America para fomentar la compra productos estadounidenses.
El gigante del Norte ya no es el apóstol del libre comercio, sino que se encamina a intentar restaurar la supremacía económica y tecnológica, aun a costa de lesionar a sus aliados.
Biden se ufanó de un descenso histórico de los inmigrantes ilegales, pero las cifras de la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP) para el año fiscal que culminó en septiembre de 2022 señalan lo contrario:
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“El aumento de la inmigración de Venezuela, Cuba y Nicaragua hacia Estados Unidos en septiembre llevó el número de ingresos ilegales al país al nivel más alto jamás registrado en un año fiscal. Las autoridades estadounidenses efectuaron un número récord de detenciones de migrantes indocumentados con un total de 2.766.582”.
Bajo el título 42, expedido por Trump y vigente hasta diciembre de 2022, se expulsó a 1.800.000 inmigrantes en forma expedita, pues este título permite hacer tal deportación por razones de salud pública. Lo único que hizo Biden fue asignar un cupo de 30.000 inmigrantes al mes para Cuba, Nicaragua, Venezuela y Haití y endurecer las restricciones a quienes entren ilegalmente.
Biden ocultó que el COVID-19 sigue matando unas 500 personas al día. Reconoció que, de los 19 millones de veteranos de guerra, se suicidan 17 cada día, cifra que, aunque mejora el dato de 2019, cuando se suicidaban 22, no es para enorgullecerse. Las muertes anuales por consumo de drogas, especialmente los opioides, como el fentanilo, superan los cien mil y crecen alrededor del 20% cada año.
Durante 2022 se presentaron 648 tiroteos masivos y es notorio el aumento de precios por parte de las compañías farmacéuticas y los gigantes energéticos, una infraestructura en decadencia que, como él mismo lo reconoció, pasó de estar en primer lugar al número 13, con colosales niveles de desigualdad social.
Cantó victoria en la guerra de la OTAN contra Rusia, pero las informaciones disponibles indican otra cosa. El gobierno ucraniano pidió urgentemente 500 tanques y le prometieron cerca de 80. Está pidiendo aviones de combate y la OTAN está dividida al respecto y EEUU anunció ya que no le mandaría los F-16.
El ejército ucraniano está perdiendo cerca de mil soldados diarios. Al contrario de los vaticinios iniciales, la economía rusa no se desplomó. El nuevo Congreso de EEUU está solicitando una auditoria de las gigantescas ayudas militares que se han entregado ante los tremendos escándalos de corrupción en la cúpula de Kiev.
La revelación de que el gasoducto Nordstream fue dinamitado por EEUU, en coordinación con Noruega, pone a Biden a la defensiva por lo menos en el terreno moral. Es demasiado prematuro que el presidente haya dado este parte de victoria.
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