domingo, 4 de diciembre de 2022
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Transición energética: ¿Debe ser igual en Cundinamarca que en Dinamarca?

¿La transición energética debe llevarse a cabo de la misma manera en todas partes? ¿todos los países son igualmente responsables de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero? Estas preguntas cobran relevancia en un momento en el que se discute si Colombia debe importar el gas que consume.

energía fósil

A propósito del debate suscitado por las declaraciones del Ministerio de Minas y Energía, en relación con la suspensión de la firma de nuevos contratos para la exploración y la explotación de gas en Colombia, se ha abierto el debate sobre la transición hacia las energías renovables. 

Si bien hay cada vez más acuerdo frente a la importancia de disminuir la emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero (GEI), por considerar que aceleran el calentamiento global, voces autorizadas están reclamando desarrollar análisis más detallados que aterricen el debate al contexto nacional, teniendo en cuenta las características del país, su aporte real a las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero, la situación económica que está viviendo y los desafíos que afronta para la implementación de las energías renovables.

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Los análisis, además, deben tener en cuenta que en el mundo actual la energía es un recurso con capacidad para reducir o, por el contrario, afianzar, problemas tan antiguos como la inequidad y la pobreza. Para que este recurso juegue un papel positivo, el país requiere aumentar su consumo energético y proveer energía barata.

Como aportes a la discusión, en Más Colombia destacamos los puntos más relevantes del documento Transición energética en Colombia: Política, costos de la carbono-neutralidad acelerada y papel del gas natural, realizado por la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo –Fedesarrollo–, con recomendaciones para la política de transición energética e información sobre las emisiones del país y los costos asociados al ajuste y la adopción de tecnologías de energía limpia y renovable.

1. Calentamiento global

A diferencia de los países desarrollados, Colombia no contribuye sustancialmente con emisiones GEI, ni en lo que tiene que ver con el acumulado a través del tiempo ni con las actuales emisiones. Esto se debe a que la mayoría de GEI que emite el país proviene del sector de la Agricultura, Silvicultura y Otros usos de la tierra (59,1% en 2018) y no de la producción ni del consumo de energía.

De hecho, Colombia todavía es deficitaria en energía firme (la energía que un sistema eléctrico garantiza sin que factores naturales como como el clima lo afecten), por lo que un posible desmantelamiento de las plantas térmicas, para su sustitución por tecnologías limpias, requeriría incurrir en grandes costos para lograr que sea altamente confiable. Además, Fedesarrollo señala que las energías limpias todavía no han alcanzado un nivel confiable de firmeza, lo que dejaría al país en constante vulnerabilidad energética.

2. Gas natural

En comparación con los otros combustibles fósiles, el gas natural es el que menos emisiones GEI por unidad energética genera. Además, tiene la propiedad de garantizar firmeza en generación eléctrica a bajo costo. Incluso, la implementación de este combustible apoyaría una política de “reemplazo y chatarrización de las flotas más antiguas de transporte urbano que consumen diésel, con amplios cobeneficios en reducción de material particulado”, asegura Fedesarrollo. 

El gas natural también jugaría a favor de una política de eficiencia energética para usos térmicos, con enfoque en las pequeñas y medianas empresas, las cuales lograrían una mayor competitividad.

Con el fin de organizar el gas natural en la canasta energética de Colombia, el documento apunta en dos direcciones: la oferta y la demanda. Por el lado de la oferta, “se debe estimular la adición de reservas de gas natural doméstico en condiciones técnicas rigurosas” y que estas sean “complementadas por importaciones que no estén sujetas a decisiones discrecionales de abastecimiento”.

Por el lado de la demanda, Fedesarrollo señala que la política pública debe “facilitar financiación de la eficiencia energética en usos finales” así como incentivar la adopción de la normativa europea sobre emisiones contaminantes, Gas Euro 6, por parte los vehículos de transporte vial de carga y transporte masivo urbano.

También señala que es importante desarrollar una normativa para remunerar la red nacional de gasoductos e “impulsar la creación de un mercado único de gas natural con la integración comercial y física mediante gasoductos e interconexiones de transporte de los submercados de la Costa y del Interior, con ganancias de escala y aumento de la competencia”. Según el centro de investigación, estas medidas contribuirían a que el gas natural tenga más peso en la canasta energética del país.

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3. Costos de una descarbonización acelerada

La descarbonización es el proceso para reducir las emisiones de carbono a la atmósfera. Según el documento, llevar a cabo este proceso en el país traería costos de diferente índole. 

En primer lugar, habría una reducción de los ingresos por concepto de impuestos y regalías a nivel nacional y local. 

En segundo lugar, excluir al gas natural de la matriz energética generaría sobrecostos y las regiones productoras de hidrocarburos enfrentarían costos de transición justa.

En tercer lugar, habría costos asociados a la adopción de tecnologías con una menor relación desempeño/costo por parte de la demanda.

Finalmente, habría costos asociados al reemplazo, por parte de la oferta, de las tecnologías actuales por otras más limpias, sin dejar de suministrar los mismos servicios, con confiabilidad, continuidad y firmeza.

4. Política pública para la transición energética

Fedesarrollo plantea que, debido a las condiciones particulares del país, la transición energética no se debe llevar a cabo de la misma manera que en los países industrializados. Señala que, dado el objetivo de tener una economía más diversificada y con mayor contenido tecnológico, se debe considerar la gran brecha de necesidades de consumo de energía que existe a nivel nacional.

Asimismo, el centro de investigaciones señala que la transición hacia fuentes de energía renovable debe ir de la mano con una política de suministro de energía y un portafolio diversificado, que tenga en cuenta las restricciones que hay en los ámbitos fiscales, de rentabilidad de las inversiones, de velocidad de adopción de tecnologías, de seguridad y de continuidad en el abastecimiento. 

5. Ingresos por concepto de combustibles fósiles

Finalmente, el documento señala que los recursos que se obtienen de las exportaciones de combustibles fósiles y de las rentas por su producción se deben destinar a financiar “la construcción de capital humano, la investigación y desarrollo para cambiar la estructura sectorial, y construir infraestructura más verde”. 

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