Así sobreviven algunos restaurantes populares en medio de la pandemia

“La situación ha sido horrible”, comenta Chucho Alomía, propietario de Secretos del Mar, un pequeño restaurante del Pacífico en el barrio La Candelaria con más de 35 años de funcionamiento. De tener seis empleados pasó a tener dos, que hacen parte de su familia inmediata. Alomía explicó que 9 de cada 10 negocios gastronómicos que quedaban cerca a su restaurante cerraron, “porque esta era una zona de universidades, colegios y oficinas, pero ya no es como antes”. Lo que le ha permitido sobrellevar la crisis ha sido la solidaridad de sus paisanos de Tumaco y Buenaventura, y del dueño del local, quien le bajó el arriendo a la mitad.
Luis Fernando Flores, dueño de Tío Fer, un negocio de comida casera en el barrio la Floresta de Suba, contó una experiencia similar. Pasó de tener cinco trabajadores a dos: uno en la cocina, otro en domicilios, y él se quedó en la caja. De vender un promedio de 80 almuerzos al día pasó a vender seis en el peor momento de la pandemia. Hoy está vendiendo 40 almuerzos, porque “los que trabajan en oficinas no han regresado todavía o muchos se pasaron a la virtualidad”. Añadió que, “si el dueño del local no hubiera bajado el valor del arriendo en un 40%, hubiera tenido que cerrar”.
En el caso de Juan Carlos Aragón, propietario de Colombo Peruano, un comedero tradicional en la Plaza del barrio Restrepo, ha logrado subsistir gracias a que dejó de insistir con sus propios platos y se puso a vender empanadas. Pero igual que a muchos de sus vecinos, le tocó acudir a préstamos del sistema “gota-gota”, con intereses del 10% y hasta del 20% mensual. “El problema con esos préstamos es que se pagan a diario y uno se queda sin dinero para invertir”, advirtió. Según Aragón, esta fue una de las razones por las que, de 35 restaurantes que había en la plazoleta, solo quedan 13.
Los tres casos consultados ven el futuro con incertidumbre y se muestran inseguros de poder continuar cubriendo la nómina. Hasta la fecha, el cierre del 54% de los establecimientos gastronómicos en el país ha traído consigo la pérdida de 230 mil empleos directos y 490 mil indirectos (ACODRES).