domingo, 4 de diciembre de 2022
Inicio  »  Columnistas  »  El Cauca debe ser estudiado y entendido

El Cauca debe ser estudiado y entendido

Roberto Ramírez Ocampo, Columnista

Roberto Ramírez Ocampo

Directivo de Democracia y Modernización Ganadera (Demogan). Consultor de Empresas en comercio internacional.

Me compartieron la publicidad del documental que presentará en octubre la Corporación Autónoma del Valle del Cauca sobre su río.

Hasta donde pude ver la fotografía, dirigida por Diego Garcés, es impecable. Todos los esfuerzos que se realicen para dar a conocer nuestros ríos son bienvenidos.  


Señalo algunos temas que sugiero mejorar en futuras oportunidades.

Marco Antonio Suárez, que es el director de la CVC, dice que navegaron durante tres días los 400 kilómetros, que es la distancia entre Cali y Cartago, por el río. El documental, que es un esfuerzo enorme, deja sin embargo al descubierto el precario presupuesto que tiene la Corporación para investigar el eje de su responsabilidad, que es todo lo relacionado con el Bredunco, como llamaban a su río los aborígenes. 

De este columnista: La sinrazón de ser potencia importadora de pescado en el país del agua

Los datos del río en las diferentes publicaciones son confusos: de su longitud unos dicen 1.350 kilómetros y otros 965; los más que tiene 183 municipios y otros que son 190. El único dato donde parecen estar de acuerdo todos son los 63.600 kilómetros de su cuenca; no así en su caudal, que oscila entre los 2.500 M3/s y 1.500 M3/s, sin aclarar si es estiaje o invierno. Un último dato que sugiero aclarar es cuántas son las toneladas de residuos, tanto sólidos como de aguas residuales, que liberan diariamente los 7 departamentos y los 183 municipios.

He leído en varias publicaciones que a quienes escriben les preocupa el sustento de los pescadores. A mí me preocupa la calidad del pescado y las tallas que venden a sus clientes. ¿Qué más pueden hacer si así pueden llevar pan a sus mesas? Una y otra vez he propuesto que a los pescadores se los contrate como “Guardaríos”, pues la resiliencia del agua que fluye todos la entendemos; esto servirá inicialmente para limpiar de residuos sólidos, pues las aguas residuales deben ser compromiso de cada municipio, entendiendo que, si no limpian, van a tener que pagar la manutención mínima que cada pescador. 

Ya en el siglo pasado, los estudios mencionaban 100 kilómetros de río “muerto”, iniciando en Yumbo, por los residuos de Cali y las industrias. ¿Cuántos kilómetros de agua sin vida tiene hoy el río? Ese debería ser uno de los propósitos de la CVC.


También de este columnista: Karma del Magdalena

Desde luego no puedo dejar de llamar la atención sobre el monitoreo que deben continuar haciendo las autoridades de salud sobre la contaminación de los peces y qué enfermedades zoonóticas pueden traer a la población. Me preocupa el problema de salud que, con seguridad, existe. He encontrado pueblos ribereños en los que, debido al consumo de pescado, se han disparado los casos de diálisis. 

Según la AUNAP (Autoridad de pesca), en el Cauca, entre Cáceres y Pinillos, en su desembocadura en el Magdalena, hay 15.000 pescadores. 

Desde que empecé a escribir sobre los ríos, sugerí que teníamos que poner a funcionar la facultad de Fluviología y complementar esa ciencia con buques laboratorios que deben ser construidos en Colombia. No descifrar la información que tenemos en los ríos nos debilita como la potencia fluvial que fuimos y estamos dejando de ser sin darnos cuenta. 

Trabajar en mejorar las aguas no da espera. Lo he repetido muchas veces, la falta de reacción de parte de todos los que contaminamos me obliga a hacerlo. Hoy no nos diferenciamos por los kilómetros de ríos que tenemos, sino por los vertederos fluviales que les vamos a legar a nuestros hijos y nietos. 

Los pueblos ribereños deben cuidar el precioso líquido para que sus acueductos puedan tratar las aguas a precios razonables y no liberarlas si no han sido prolijamente tratadas.

PD: Los invito a visitar la página web de Granrio, que ya superó los 10 años y los 450 artículos.

Más de este columnista: La seguridad alimentaria y la seguridad sanitaria deben ir de la mano