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sábado, 21 de febrero de 2026
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El peligro de la desindustrialización en Europa

La industria europea se encuentra ante la perspectiva de una desindustrialización, ante el traslado de factorías europeas a Estados Unidos y la dura competencia de la industria automovilística china.
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Los subsidios estadounidenses a las industrias verdes y de automóviles eléctricos, así como la competitividad china en materia de movilidad eléctrica, han puesto en jaque a Europa y amenazan con llevarla a un proceso de desindustrialización.  

En el caso de los automóviles, China no solo es el principal proveedor de partes claves para la industria europea, sino que tiene costos de producción menores y es líder en la producción de vehículos eléctricos, en los cuales la industria europea no tiene el suficiente desarrollo para competir.

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El Director General Adjunto de Green Power Denmark, Jan Hylleberg, asociación que representa a 1.500 empresas danesas que trabajan en la cadena de valor de la energía verde, ha señalado que “existe el riesgo de una reasignación de las inversiones a Estados Unidos”.

Según la Ley de Reducción de la Inflación, EE.UU. pretende tener 120.000 aerogeneradores en funcionamiento para 2030. Y, según Hylleberg, las tecnologías incipientes —como el hidrógeno verde— corren más riesgo de ser deslocalizadas porque tienen una huella física pequeña, lo que facilita su traslado.

Para Hylleberg, Europa tiene que estar muy centrada en asegurarse de que no todas las inversiones disponibles en este momento se trasladen a los Estados Unidos. 

Según indicó, en Europa “necesitamos incentivos muy nuevos y fuertes para que la cadena de suministro de hidrógeno renovable y la infraestructura se establezcan en Europa”.

Por su parte, la Asociación de las Grandes Industrias de la Unión Europea alertó sobre la atracción creciente que está ejerciendo Estados Unidos sobre ellas, la cual podría conducir a una desindustrialización del Viejo Continente. 

La llamada Mesa Redonda Europea para la Industria (European Round Table) asegura que el 57% de las grandes empresas europeas se plantea mudarse o desplazar inversiones a Estados Unidos en los próximos dos años y el 80% sostiene que la competitividad europea se está debilitando.

La tendencia hacia la desindustrialización lleva ya varios años y los acontecimientos recientes la han agravado. Según la OCDE, desde 2008 se han perdido 2,83 millones de empleos industriales en los 27 estados de la UE

Desindustrialización en Alemania

La Comisión Europea espera que Alemania en 2023 termine en una recesión. Ese país, que dependía del gas ruso, ahora está pagando hasta 10 veces más por el gas licuado y está instando a su población a reducir el consumo de gas en 20%.

Las industrias químicas, de acero y de construcción alemanas enfrentan una situación particularmente difícil por sus altos costos de energía. 

Mientras que en Alemania en 1916 la producción industrial contribuyó el 22,8% al valor agregado total, en 2022 solo contribuyó el 20,8%. Erich Heymann, del Deustche Bank Reserve, señaló que este es el punto de partida de la desindustrialización de Alemania.

La BMW anunció que invertirá USD $1.700 millones en Carolina del Sur y trasladó sus fábricas de minieléctricos desde el Reino Unido hacia China. 

Según un informe reciente del periódico alemán Handelsblatt, Estados Unidos ha atraído a más de 60 empresas alemanas, como Lufthansa, Siemens, Aldi y Fresenius, para que inviertan en el estado de Oklahoma y aumenten sus ganancias. Solo estas cuatro ampliaron recientemente sus inversiones en casi 300 millones de dólares en Estados Unidos.

Lo mismo ocurre con la industria farmacéutica y la industria automovilística. De acuerdo con la misma empresa, Bayer asignó 100 millones de dólares para la construcción de un centro de biotecnología en Boston y la empresa química Evonik Industries planea gastar 200 millones de dólares en un centro de producción en Indiana. Por su parte, Volkswagen invertirá 7 mil 100 millones de dólares en Estados Unidos hasta 2027.

China es otro destino que están mirando las empresas alemanas. La empresa química alemana, BASF, hizo una inversión de 10.000 millones de euros para la construcción de una base integrada de clase mundial en Zhanjiang. A principios del mes pasado, se inauguraron las primeras plantas.

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Miles de empresas han quebrado en Francia

Casi 9 mil empresas francesas se declararon en quiebra este año, un récord absoluto en los últimos 25 años, según informó la emisora Franceinfo. En el tercer trimestre de 2022, se iniciaron 8 mil 950 procedimientos de quiebra en Francia, un 69% más que el año pasado. 

En diciembre del año pasado, antes de que arreciara el boicot contra el mercado energético ruso, la Unión de Industrias Consumidoras de Energía (UNIDEN, por sus siglas en francés) advertía que “las industrias electrointensivas situadas en Francia tendrán que complementar una gran parte de su suministro en el mercado en los próximos días, en las peores condiciones de precio posibles”, con costes adicionales de hasta 2 mil millones de euros.

La UNIDEN es una asociación que representa a las industrias de gran consumo energético que operan en Francia, las cuales abarcan los sectores alimentario, automotriz, químicos, cemento y cal, construcción, energía, metales, papel, transporte y vidrio. Las empresas miembros de la asociación consumen el 70% del consumo de electricidad y gas natural de la industria francesa, según informes de esta misma asociación.

Casos similares suceden en toda Europa, aunque el caso de Alemania tiene particular importancia. Este país ha sido considerado la locomotora de Europa y ahora podría convertirse en la locomotora de la desindustrialización.

Debido a que la Unión Europea es el segundo importador y exportador de bienes, después de China, el declive de su industria tendría un gran impacto en la economía mundial.