“Hemos perdido el 60% del mercado interno frente a los productos extranjeros”, dice empresario del sector del cuero y el calzado
Hablamos con Gerardo Benavides Gómez, empresario del sector del cuero y el calzado. Industria que hoy enfrenta obstáculos que van desde la lucha contra el contrabando hasta los altos costos de producción en Colombia.
A nivel mundial, el negocio del calzado mueve miles de millones de dólares cada año. Solo en Colombia, el sector del cuero y el calzado movió 3,67 billones de pesos en 2023, de acuerdo con el Observatorio de Calzado y Marroquinería del gremio Acicam. A pesar de su importancia, actualmente se enfrenta a la falta de una política industrial, a la política comercial que privilegia las importaciones y al viejo enemigo del contrabando.
Es el caso de Calzado Herrera, empresa fundada por Hugo Herrera Ruiz en 1943, la cual durante tres generaciones fue testigo del auge del sector en la década de 1980. Luego del declive con la llegada al país de productos más baratos, pero de menor calidad, la falta de una política industrial y el contrabando.
Gerardo Benavides lleva cerca de 45 años en el sector, como empleado, administrador y actualmente propietario de Calzado Herrera. Recuerda que en los años 80 y 90 la producción alcanzó los 100 millones de pares y calzaba aproximadamente 90 millones de colombianos.
Esto significaba compras de más o menos dos pares y medio, al año, por persona. Los excedentes se exportaban.
Comenta que igualmente ha visto el deterioro gradual de la industria en los últimos 30, 35 años. La cual, según el empresario, en el 2019 tenía un mercado que movía 110 millones de pares, pero de los cuales 70 millones eran importados. Una pérdida del 60% del mercado interno frente a los productos extranjeros.
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Sector del cuero y el calzado está afectado por varios factores
En primer lugar, Gerardo Benavides habla de un falso ambientalismo, el cual aboga por reemplazar el cuero por el plástico. Sin embargo, para el empresario esto no tiene en cuenta que los plásticos que se trajeron al país se degradan en un tiempo de 100 a 150 años, en contraste el cuero se degrada entre 30 a 40 años.
Esto generó la persecución y destrucción de las curtiembres ubicadas en Bogotá, en la zona de San Benito (Tunjuelito). Benavides calcula que llegaron a existir más o menos unas 400 curtiembre, de las cuales en este momento quedan únicamente 70.
A partir de la realidad de que producían una contaminación ambiental, pero según el empresario las medidas que se tomaron no buscaron dar una solución sino acabar con las curtiembres.
Esto afecta el valor diferencial de la industria que es el cuero, y afecta la producción a nivel nacional e internacional a través de las exportaciones.
En segundo lugar, Benavides habla del costo de la energía, que es uno de los más altos de Latinoamérica y afecta directamente el costo del producto.
También, la mala infraestructura que aumenta los costos del transporte, y señala los altos costos del dinero que se necesita para apalancar la inversión.
Por último, menciona el contrabando, propiciado por blanqueo de capitales aquí en el país. En conjunto estos factores hacen poco viable que el sector del cuero y el calzado llegue a ser realmente productivo y competitivo
Crisis en el sector del cuero y el calzado
Benavides explica que este sector trabaja 10 meses para sostener 12 porque se rige por dos ferias, una al inicio y otra a mitad del año.
En estas se lanzan las colecciones y las temporadas para las fechas especiales del año. En la primera parte del año son el día de la madre, del padre y vacaciones de mitad de año. Y para el segundo semestre con día del amor y la amistad, Halloween y la temporada de diciembre.
En la pandemia, de acuerdo con el empresario, el consumo y la producción se reducen y se empiezan a trabajar 7 meses para sostener los mismos 12. Lo cual produce una migración de la mano de obra a otros sectores y países en los cuales se necesita mano de obra.
Este fenómeno complicó las producciones en el 2022 y 2023.
También, destaca Benavides, la proliferación de páginas web operadas por individuos que, en su mayoría, no forman parte del sistema productivo ni de distribución. Estos individuos suelen buscar oportunidades de ingresos adicionales y contribuyen así a la informalidad del sector.
Pues muchos de ellos aceptan pagos a través de billeteras digitales, un método de transacción que inicialmente carecía de regulación fiscal.
Otro fenómeno relevante mencionado por el empresario es el cambio en la producción de insumos, lo que resulta en un aumento del 25 al 30% en el costo final del producto. Este aumento conduce a una inflación inmediata.
Además, Gerardo Benavides considera fundamental el impacto del modelo económico actual, que utiliza los Tratados de Libre Comercio (TLC) como motor para colocar los excedentes de producción de los países industrializados en naciones en desarrollo o en crecimiento.
Sin embargo, estos productos suelen ofrecerse a precios por debajo de los costos de producción locales, lo que afecta negativamente a las diversas industrias nacionales.
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Aún no se materializa la Política de Reindustrialización
Las promesas de campaña del presidente Gustavo Petro sobre la renegociación de los TLC y el inicio de un proceso de reindustrialización parecían ser una esperanza en un momento determinado, según Gerardo Benavides.
Sin embargo, hasta el momento, estas propuestas no se han materializado en la realidad, a pesar de que el gobierno lleva dos años en el poder.
La estrategia de reindustrialización para el sector del cuero y el calzado, explica Benavides, se ha centrado en la implementación de las Zonas de Activación Económica y Social (ZASCA)., Iniciativas que se remontan a la alcaldía de Petro pero que han resultado insuficientes.
Según el empresario, se requiere el desarrollo de una política industrial integral que considere los factores mencionados anteriormente y que implemente medidas de choque, como la reducción de la tasa del IVA y el aumento de los aranceles permitidos por la Organización Mundial del Comercio (OMC) para los países con los que no existen convenios comerciales.
Además, se necesita una reconversión industrial con plazos amplios de crédito para la adquisición de maquinaria, así como subsidios para las empresas del sector y la contratación de trabajadores.
Para Benavides, es crucial comprender que, sin un desarrollo industrial sólido, los países no podrán mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos.

Historia de Calzado Herrera
La historia de Calzado Herrera comienza con Hugo Herrera Ruiz, quien fundó el negocio en la década de los 30, durante la época de la recesión, en los Estados Unidos. Allí, trabaja con los italianos de Florsheim, una reconocida marca a nivel mundial. Después de trabajar con ellos, solicitan la oportunidad de expandirse de la misma manera que lo hicieron en los Estados Unidos, y deciden producir en Colombia.
Para llevar a cabo esta empresa, necesitan adquirir las hormas, los moldes y el calzado. El calzado es un arte con una gran parte científica en su elaboración, por lo que se requieren normas específicas, moldes adecuados y formas precisas. Al no poder obtener estos elementos con la efectividad deseada, deciden desarrollar la industria localmente.
En 1943, Hugo Herrera Ruiz fundó Calzado Herrera en Colombia. Para 1970, la empresa ya contaba con 8 puntos de venta en el centro de la ciudad, destacándose en el barrio Restrepo.
El negocio, para la época en la cual asumió su hijo Manuel Herrera Gonzales, solía emplear entre 25 y 30 personas durante las temporadas altas, con una base permanente de alrededor de 10 empleados en un área de aproximadamente 120 metros cuadrados. La rotación de la mercancía se producía cada 90 días, lo que contribuyó al éxito continuo del negocio.
Dentro del desarrollo de la empresa, en los años 60, se estableció una línea de producción llamada HHR, que ofrecía zapatos tipo tractor y colegial, los cuales se vendían a nivel nacional y se exportaban a Venezuela y Ecuador. En ese momento, la credibilidad de la empresa en los mercados era considerable.
La fabricación de productos duraderos, de alta calidad y a precios competitivos era bien recibida en el mercado. Sin embargo, este enfoque perdió relevancia con el tiempo, a pesar de que en ese momento el país estaba en un proceso de industrialización, aunque modesto. Pues los negocios funcionan cuando los sectores funcionan.
En cuanto a la distribución, las fábricas necesitan una amplia red para colocar sus productos terminados. Por ejemplo, una fábrica con 50 trabajadores puede producir 10.000 pares, pero para distribuirlos se necesitan alrededor de 50 distribuidores, cada uno con dos o tres empleados, lo que suma un total de aproximadamente 150 trabajadores en distribución.
Actualmente, la empresa cuenta con cuatro puntos de venta y ha perdido las aspiraciones de exportar debido a la competencia tanto en el mercado interno como externo. El modelo económico actual favorece a grandes superficies que muestran una imagen de marca y prefieren encargar grandes producciones a países como China, el principal productor mundial.
Esto ha llevado a una ruptura en la relación entre los productos nacionales y los distribuidores locales, ya que estos últimos están perdiendo participación y muchos están enfrentando dificultades económicas.
Al desaparecer los distribuidores, los productores locales tienen dificultades para colocar sus productos y quedan a merced de las grandes superficies consolidadas. Las cuales ofrecen condiciones en el mercado que son muy difíciles de cumplir para los productores locales, como costos muy bajos para poder ofrecer descuentos y compra de grandes volúmenes.