sábado, 10 de octubre de 2026
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Botánicos de Kew y Bogotá describen la Victoria colombiana, nenúfar gigante del Guainía: estiman que quedan de 30 a 50 plantas

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La pista fue una foto de Instagram y la confirmación, imágenes satelitales. La expedición a Inírida, con guías de dos resguardos indígenas, documentó siete plantas en dos lagunas.

Hojas gigantes de nenúfar y una flor blanca en una laguna de selva, observadas desde una canoa al amanecer.

Colombia tiene una especie nueva de nenúfar gigante. Victoria colombiana, con hojas de hasta 2 metros de diámetro, hasta ahora solo se conoce en lagunas del alto Orinoco, en el Guainía, según el artículo publicado el 7 de octubre en la revista científica Phytotaxa.

La primera pista fue una foto de Instagram, y la confirmación llegó desde el espacio: sus hojas se distinguen en imágenes satelitales, cuenta el comunicado de los Royal Botanic Gardens, Kew, del 9 de octubre, el jardín botánico británico al que pertenece el primer autor.

El equipo calcula que en estado silvestre quedan entre 30 y 50 plantas y trabaja para que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la evalúe como especie En Peligro Crítico, una categoría que todavía no tiene.

¿Cómo se descubrió con una foto de Instagram?

Hace cinco años, Jeremiah Harris, de la empresa Jeremiah Plants, de Colorado Springs (Estados Unidos), publicó en Instagram fotos de unos nenúfares gigantes que rotuló como Victoria amazonica, la especie más conocida del género. Carlos Magdalena, especialista en horticultura de investigación de Kew, notó que esas plantas estaban fuera de la zona donde se conocía el género.

El siguiente paso fue mirar desde arriba. En imágenes satelitales del río Inírida y de lagos cercanos se veían las hojas, y Harris confirmó que ese era el lugar de las fotos.

¿Quiénes la encontraron en el Guainía?

Un equipo de Kew, del Jardín Botánico de Bogotá (JBB) y de resguardos indígenas del Guainía. Magdalena contactó a Mauricio Bernal, del JBB, y con Nilo Rodríguez, Jaime Hernández y Gustavo Melo, de comunidades y resguardos de la zona, organizaron una expedición a Inírida. Preparar el viaje tomó casi dos años.

En el primer recorrido solo aparecieron dos plantas, sin flores. Melo llevó al equipo de madrugada a otra laguna, donde había cinco plantas más, una de ellas florecida: siete en total, en dos lagunas.

Después, un análisis con mapas satelitales de Carlos A. Pedraza-Peñaloza, de la empresa bogotana DreamGIS, identificó una tercera laguna. Los ejemplares recolectados quedaron en el herbario del JBB.

Los tres integrantes de los resguardos firman el artículo como autores: Hernández por el resguardo Caranacoa-Yurí-Laguna Morocoto, y Melo y Rodríguez por el del río Atabapo. Magdalena atribuye el hallazgo a la suma de conocimiento indígena, conocimiento hortícola, redes sociales y tecnología, y Bernal destaca el diálogo y la construcción colectiva del conocimiento.

Para Maarten Christenhusz, especialista en taxonomía que colabora con Kew y también firma el estudio, lo llamativo es que una planta que se ve desde el espacio siguiera siendo desconocida para la ciencia.

¿En qué se diferencia de la Victoria amazonica?

En su forma y en dónde vive. Los autores ubicaron las poblaciones de Victoria sobre un mapa de las cuencas de Suramérica, compararon la forma de las plantas y reconocieron dos especies nuevas: la colombiana, del alto Orinoco, y Victoria mattogrossensis, del Pantanal. Con ellas, el género queda con cinco especies; el detalle de los rasgos que las separan está en el texto completo, que es de pago.

Ningún animal conocido dispersa sus semillas, y estas no resisten secarse, así que viajan con los ríos y sus crecientes. Según el estudio, el aislamiento de las cuencas desde el Plioceno, hace varios millones de años, y los cambios de curso de los ríos habrían separado las especies.

Es la segunda vez en cuatro años que Magdalena participa en describir una Victoria nueva: un artículo de Frontiers in Plant Science del 4 de julio de 2022, firmado con otros científicos, describió Victoria boliviana cuando solo se aceptaban Victoria amazonica y Victoria cruziana.

En Bogotá se ha podido ver una pariente: el JBB ha cultivado Victoria amazonica en sus invernaderos, donde floreció en septiembre de 2021, según su publicación de entonces.

¿Por qué está en riesgo y qué proponen para protegerla?

Porque son muy pocas plantas en muy pocos lugares. Solo hay dos lagunas con presencia comprobada, y las plantas observadas parecían golpeadas por aguas altas y por una temporada de lluvias tardía e intensa. Por eso el equipo prepara la evaluación oficial ante la UICN.

Entre las medidas que proponen están crear una población naturalizada dentro de territorio indígena, apoyar el ecoturismo local y recolectar semillas para cultivarla en Bogotá y, más adelante, en Kew. Ninguna es todavía una decisión tomada.

«We simply cannot wait any longer to take action», dijo Magdalena en el comunicado: no podemos esperar más para actuar.

Lo que sigue es la evaluación oficial de la UICN, que definirá en qué categoría de amenaza queda Victoria colombiana.

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