Los sismos de Venezuela, Colombia y Perú no muestran conexión: entre sus epicentros hay hasta 2.891 kilómetros
No hay evidencia de que los grandes sismos recientes formen un efecto dominó. Las distancias entre epicentros, el tamaño de la ruptura en Colombia y el registro mundial de 2026 ponen la coincidencia en contexto.

En menos de dos meses, Venezuela registró dos sismos de magnitudes 7,2 y 7,5; Colombia, uno de 7,4; y Perú, un mismo evento que recibió dos cálculos oficiales: 6,7 y 7,2. La cercanía en el calendario hizo inevitable la pregunta sobre un posible efecto dominó.
La respuesta corta es que no hay evidencia de conexión entre los eventos de los tres países. Los epicentros comparados están separados por 1.177 kilómetros entre Venezuela y Colombia, 2.191 entre Colombia y Perú, y 2.891 entre Venezuela y Perú.
Además, el catálogo del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), agencia científica que monitorea terremotos, registra 11 sismos de magnitud 7 o más en el mundo entre el 1 de enero y el 2 de septiembre de 2026. La cifra está dentro del rango observado en el mismo periodo de los diez años anteriores.
¿Están conectados los terremotos de Venezuela, Colombia y Perú?
No hay evidencia de que los sismos de los tres países estén conectados mediante un efecto dominó. Esa es la conclusión, con cautela, de los especialistas consultados: ocurrieron en zonas tectónicamente activas, pero las distancias entre sus epicentros y los sistemas involucrados no respaldan que uno haya provocado los otros.
Los sismos venezolanos del 24 de junio ocurrieron en el margen entre las placas del Caribe y Sudamericana, donde los bloques se deslizan de lado. Fueron eventos de magnitudes 7,2 y 7,5, separados por 148 kilómetros y por 33 segundos según las horas de origen del catálogo del USGS.
El sismo colombiano ocurrió el 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó, y tuvo magnitud 7,4. El Servicio Geológico Colombiano (SGC), autoridad científica que estudia el subsuelo nacional, calculó 103 kilómetros de profundidad; el USGS estimó 108 kilómetros para el mismo evento.
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El de Perú ocurrió el 20 de agosto en Ayacucho, y es el que tiene dos magnitudes oficiales: 6,7 para el USGS y 7,2 para la autoridad peruana. Colombia y Perú están sobre el margen entre las placas de Nazca y Sudamericana, y ambos sismos ocurrieron dentro de la placa de Nazca ya hundida, a más de 100 kilómetros de profundidad.
«Dentro de lo que conocemos y dentro de lo que podemos contestar, no hay una conexión», dijo Rafael Abreu, geofísico del Centro de Información sobre Terremotos del USGS. Y fue más lejos: «Los terremotos de Venezuela no provocaron los terremotos de Colombia y Perú. Y los terremotos de Venezuela no fueron provocados por un terremoto previo».
Abreu lo explicó con una imagen: tres líneas de producción en paralelo que corren a velocidades distintas. «Imagina que el producto al final de cada línea de producción es un terremoto. Lo que ocurre es que eventualmente, en un momento dado, al final de cada línea el producto cae, ya sea de manera simultánea o en un espacio de tiempo bien pequeño».
Cada país tiene su propia línea, con su propio ritmo. Que tres productos salgan casi al tiempo no significa que una línea empuje a las otras.
Ignacia Calisto, académica del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción, en Chile, lo dijo con las palabras exactas que usa el lector: los tres terremotos «no presentan evidencia de estar conectados entre sí mediante un efecto dominó», según las explicaciones recogidas por BBC Mundo. Ocurrieron, explicó, en zonas donde hay sismicidad permanente por el movimiento de las placas.
La formulación importa: se trata de ausencia de evidencia con el conocimiento actual, no de una prueba absoluta de que cualquier conexión sea imposible.
¿Por qué tiembla tanto en Colombia?
Colombia tiene actividad sísmica permanente por su contexto tectónico, y una red más amplia permite registrar incluso movimientos imperceptibles. En promedio ocurren unos 2.500 sismos al mes; la mayoría no son sentidos por las personas. Por eso, muchos registros no significan por sí solos que haya una crisis sísmica nueva.
La Red Sismológica Nacional cuenta con más de 200 estaciones y ha registrado casi 300.000 eventos en 30 años de operación. El SGC explica que hoy hay mayor conciencia de los sismos porque existen más herramientas para detectarlos y difundirlos, no porque esté probado que ocurran más que antes.
El caso del Chocó muestra por qué la escala geográfica cambia la pregunta. El SGC estudia si el sismo del 10 de agosto pudo favorecer la actividad posterior en Sipí, Istmina, Medio San Juan y Litoral del San Juan, ubicada a decenas de kilómetros del epicentro.
Ese análisis es preliminar. La entidad advierte que no puede establecer un único mecanismo ni afirmar una relación causal directa; también estudia la migración de fluidos desde la placa hundida. Más Colombia explicó aparte qué se sabe del enjambre sísmico del Chocó.
¿Está temblando más que antes?
El conteo de 2026 no permite afirmar que el planeta esté temblando más que antes. Hasta el 2 de septiembre hubo 11 sismos de magnitud 7 o más; en igual periodo de los diez años anteriores, los registros oscilaron entre 3 y 16, con un promedio de 9,2.
El conteo en el catálogo público del USGS fue de 12 en 2016, 3 en 2017, 9 en 2018, 9 en 2019, 7 en 2020, 14 en 2021, 4 en 2022, 16 en 2023, 8 en 2024 y 10 en 2025.
El USGS espera, según los registros de largo plazo desde alrededor de 1900, unos 16 terremotos grandes por año: 15 de magnitud 7 y uno de 8 o más. También señala que los aumentos o descensos temporales forman parte de la fluctuación normal y no anuncian por sí mismos un gran terremoto.
Que los catálogos modernos contengan más eventos tampoco prueba un aumento natural. La entidad lo atribuye a la existencia de más instrumentos sísmicos.
¿A qué distancia un terremoto puede disparar otro?
No existe una distancia única que resuelva todos los casos. Como referencia, el USGS considera réplica —y no un evento disparado distinto— al sismo que ocurre hasta unas dos o tres longitudes de la ruptura principal. También reconoce activaciones dinámicas lejanas por el paso de ondas, normalmente en lugares ya vulnerables.
El análisis del SGC calculó que el sismo colombiano rompió aproximadamente 120 kilómetros dentro de la placa de Nazca. Dos o tres veces esa extensión equivalen a entre 240 y 360 kilómetros.
Ese intervalo queda muy por debajo de los 1.177 kilómetros entre los epicentros comparados de Colombia y Venezuela. Las otras separaciones son aún mayores: 2.191 kilómetros entre Colombia y Perú, y 2.891 entre Venezuela y Perú, según cálculos sobre las coordenadas del USGS.
El contraste no convierte los 360 kilómetros en una barrera universal. El USGS documenta el disparo dinámico a grandes distancias, causado por ondas sísmicas, pero no hay evidencia de que ese mecanismo conecte estos eventos de Venezuela, Colombia y Perú.
¿Por qué el mismo sismo tiene dos magnitudes distintas?
Porque distintas instituciones pueden analizar el mismo evento con sus propios datos y métodos, y sus resultados oficiales no siempre coinciden. Para el sismo peruano del 20 de agosto, el USGS calculó magnitud 6,7 y 99 kilómetros de profundidad, mientras la autoridad peruana reportó magnitud 7,2 y 108 kilómetros.
El Instituto Geofísico del Perú (IGP), entidad oficial que estudia los sismos, ubicó el epicentro 35 kilómetros al norte de Cora Cora, en Ayacucho. Su hora local fue la 1:00 p. m.; la hora de origen del USGS difiere en apenas dos segundos.
La Defensoría del Pueblo del Perú, citando al IGP, informó que el sismo alcanzó intensidad III-IV en la escala de Mercalli Modificada en Coracora. Hubo una persona herida, desprendimientos de rocas, daños en algunas viviendas y afectaciones de electricidad y telefonía.
Algo similar, aunque menor, ocurrió con la profundidad del sismo colombiano: el SGC reportó 103 kilómetros y el USGS, 108. En ambos casos coincidieron en la magnitud 7,4.
¿Se puede predecir un terremoto?
No. Ni el SGC ni el USGS cuentan con un método científicamente comprobado para anticipar cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá un terremoto. Tampoco puede afirmarse que la actividad vaya a bajar, que la racha haya terminado o que necesariamente venga otro gran evento después de esta coincidencia.
El USGS afirma que ningún científico ha predicho un gran terremoto. El SGC también aclara que la ciencia aún no puede predecir la ocurrencia de un sismo ni sus réplicas.
Los efectos, en cambio, sí se contabilizan después de cada evento. En Colombia, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), entidad encargada de consolidar las afectaciones, reportó 331 personas fallecidas y más de 450.000 damnificadas con corte al 31 de agosto.
Esas consecuencias también impiden confundir profundidad con ausencia de peligro. Un sismo intraplaca profundo puede sentirse en regiones extensas y suele generar menor intensidad superficial que uno superficial de igual magnitud, pero no es inofensivo.