La UNAL simuló edificios con disipadores por fricción y ninguno sufrió daño severo: 13 capitales están en amenaza sísmica alta
El Hospital El Tunal usa disipadores por fricción desde 1999 y la NSR-10 los permite en su sección A.3.9, pero no exige comprobar que un edificio siga habitable tras el sismo. En un caso académico de 2019, ponerlos encareció la obra 21 %.
Seis modelos de edificios de 4, 8 y 12 pisos con disipadores por fricción resistieron 11 sismos simulados sin que ningún elemento llegara a daño severo; el de ocho pisos soportó hasta 35 % más fuerza sísmica.
Lo divulgó la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), el medio institucional que comunica sus investigaciones, el 22 de septiembre de 2026; es una simulación por computador, no una prueba en edificios reales.
El terremoto del 10 de agosto dejó 238.266 viviendas destruidas o averiadas, muchas en edificios que no se cayeron pero a los que nadie puede volver. Esa es la diferencia entre conservar la vida durante el movimiento y poder regresar después a un inmueble que sigue en pie.
Los disipadores están permitidos en Colombia, pero el diseño ordinario no exige comprobar que el edificio seguirá habitable. La tecnología desvía hacia los dispositivos una parte de la energía que, de otro modo, recibirían vigas y columnas.
¿Por qué un edificio no colapsa pero queda inhabitable?
Un edificio puede cumplir su objetivo de proteger vidas y aun quedar con grietas y deformaciones que impidan usarlo. El diseño sismorresistente admite que vigas y columnas absorban energía mediante daño controlado; evita el derrumbe, pero no equivale a conservar intacta la estructura ni garantiza el regreso inmediato de sus ocupantes.
«La normativa no nos exige hacer un análisis de desempeño, que es ponerle una rótula a cada viga y a cada columna para ver, paso a paso, cómo se empieza a dañar la estructura de verdad», dice Bernal.
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El Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente NSR-10, adoptado por el Decreto 926 del 19 de marzo de 2010, exige que la estructura no colapse ante un sismo fuerte y permite que se agriete y deforme para disipar la energía.
¿Qué es un disipador por fricción y qué probó la UNAL?
Un disipador por fricción es una pieza metálica diagonal cuyas placas se deslizan y convierten energía sísmica en calor. A diferencia del aislador instalado en los cimientos, actúa dentro de la estructura y permite pequeños movimientos entre pisos para reducir lo que reciben vigas, columnas y muros.
La simulación comparó edificios de concreto reforzado de 4, 8 y 12 pisos con dos métodos de instalación. Ángela Bernal Torres, candidata a magíster en Ingeniería–Estructuras, usó el software SAP2000 con la amenaza sísmica de Cúcuta y 11 sismos sintéticos. También adaptó a la fricción un procedimiento usado para riostras restringidas al pandeo.
En el edificio de ocho pisos, los disipadores aumentaron hasta 35 % la fuerza resistida y redujeron hasta 28 % el desplazamiento. Ningún elemento de los seis modelos alcanzó el límite técnico de daño severo llamado “prevención de colapso”.
El Hospital El Tunal fue reforzado en 1999 con disipadores pasivos de fricción de acero. “Situación de las técnicas de control de respuesta sísmica en Colombia”, de la Revista EIA de la Escuela de Ingeniería de Antioquia número 12, publicado en diciembre de 2009, lo identifica como el primer hospital colombiano con control.
¿La norma colombiana permite estos dispositivos?
Sí: la sección A.3.9 permite emplear elementos disipadores de energía si el proyecto cumple integralmente una de dos referencias técnicas extranjeras. Son la guía FEMA 450 de la agencia estadounidense de emergencias, edición de 2003, o la norma de cargas ASCE/SEI 7-05 de sociedades de ingeniería; además, la obra queda bajo supervisión técnica permanente.
El artículo 10 permite métodos alternos si el diseñador demuestra seguridad, durabilidad y resistencia. La Ley 400 de 1997, publicada el 19 de agosto de 1997, exige acompañar la licencia con evidencia y un memorial de responsabilidad, u obtener autorización previa de la Comisión Asesora Permanente.
La norma contempla los dispositivos, pero no tiene un capítulo colombiano propio de diseño ni exige seguir el daño de cada elemento. La página de construcción sismorresistente del Ministerio de Vivienda, consultada el 22 de septiembre de 2026, dice que la Comisión trabaja en actualizar el reglamento, sin publicar texto ni fecha.
¿Cuánto cuestan y en qué edificios sirven más?
No existe un precio actual generalizable a cualquier edificio. Una monografía de Ingeniería Civil de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, presentada en 2019, calculó para un edificio nuevo de cinco pisos en Bogotá 16 dispositivos de 200 kilonewtons —unidad que mide la fuerza soportada— a $13.046.672 cada uno.
En aquel caso académico, el modelo con disipadores costó 21 % más que el convencional. Los presupuestos fueron $579,6 millones y $452,2 millones, respectivamente; no deben actualizarse mecánicamente ni trasladarse a otra obra, porque el costo depende del edificio, el diseño y la intervención.
El mayor potencial señalado por Bernal está en reforzar los edificios construidos antes de 1998. Ese año entró en vigor la NSR-98, que reemplazó el primer código nacional de 1984; no existe una cifra oficial, dentro de las fuentes consultadas, sobre qué proporción del parque edificado colombiano antecede ese cambio.
¿Qué ciudades están en amenaza alta y cuánto dejó el terremoto?
Trece capitales aparecen en amenaza sísmica alta: Armenia, Bucaramanga, Cali, Cúcuta, Manizales, Mocoa, Neiva, Pasto, Pereira, Popayán, Quibdó, Villavicencio y Yopal. La lista está en la tabla A.2.3-2 del Título A de la NSR-10, expedida en marzo de 2010; para Cúcuta registra 0,35 como valor de aceleración sísmica de diseño.
El sismo de magnitud 7,4 ocurrió a las 7:34 de la mañana, a 103 kilómetros de profundidad, con epicentro en San José del Palmar, Chocó. El comunicado del Servicio Geológico Colombiano, la autoridad que monitorea las amenazas geológicas, del 10 de agosto de 2026, publicó esos datos.
Un mes después, el balance era de 331 muertos, 4.505 heridos, 111 desaparecidos, 759 edificaciones colapsadas y 466.345 personas afectadas en 497 municipios de 16 departamentos. Lo publicó el reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), coordinadora de la respuesta a emergencias, del 10 de septiembre de 2026.
Los balances municipales muestran que seguir en pie no evitó la demolición posterior de numerosas construcciones. Las alcaldías publicaron reportes para Manizales el 10 de septiembre, Armenia el 11 de agosto y Pereira el 26 de agosto de 2026.
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Magnitud y epicentro | 7,4, San José del Palmar (Chocó), 103 km de profundidad (SGC) |
| Fallecidos | 331 |
| Heridos | 4.505 |
| Desaparecidos | 111 |
| Edificaciones colapsadas | 759 |
| Viviendas destruidas | 36.327 |
| Viviendas averiadas | 201.939 |
| Personas afectadas | 466.345 |
| Municipios y departamentos | 497 y 16 |
| Demoliciones | Manizales: más de 230 solicitudes y más de 100 demolidas; Armenia: 30 con orden (11-08); Pereira: 12 demolidas (26-08). |
En Cali, seis inmuebles marcados no tenían una orden firme de demolición. La nota de Más Colombia publicada el 3 de septiembre de 2026 explicó que el cartel rojo señalaba riesgo, pero no sustituía el acto administrativo.
Esta es una simulación de una tesis en curso que todavía no aparece publicada en el repositorio institucional. Las cifras del ensayo son las divulgadas por la Agencia de Noticias, y la propia investigadora pide probar edificios más altos, irregulares, de acero y existentes antes de plantear cambios normativos.