UNICEF contó 374.377 estudiantes colombianos con clases interrumpidas por la sequía: en el mundo fueron 171 millones en 2025
La medición abarca desde preescolar hasta el final de secundaria en 106 países. El 75 % de los estudiantes afectados vive en países de ingreso bajo o medio-bajo.
Al menos 171 millones de estudiantes, uno de cada diez en el mundo, sufrieron interrupciones escolares por amenazas climáticas durante 2025. La medición abarca desde preescolar hasta el final de secundaria y 106 países o territorios.
El dato aparece en el informe Learning Interrupted: Global Snapshot of Climate-Related School Disruptions in 2025, publicado por UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) en septiembre de 2026.
Las interrupciones incluyeron suspensión de clases, daños en escuelas, paso a educación remota, jornadas recortadas, menor asistencia y mayor riesgo de deserción.
¿Qué pasó en Colombia y en la región?
Colombia aparece en el anexo del informe con 374.377 estudiantes afectados por interrupciones escolares relacionadas con el clima en 2025 y la sequía como amenaza principal. Esa amenaza es la causa del episodio más reciente, no la única de todos los casos.
La publicación tampoco identifica departamentos, meses ni días de clase perdidos en el país.
La sequía puede no cerrar una escuela de inmediato. Sin embargo, la falta de agua y sus efectos acumulados pueden deteriorar con el tiempo la asistencia, la matrícula y el aprendizaje.
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| País | Estudiantes afectados en 2025 | Amenaza principal |
|---|---|---|
| México | 9.081.420 | tormenta |
| República Dominicana | 2.412.553 | tormenta e inundación |
| Argentina | 1.206.782 | tormenta |
| Brasil | 745.521 | ola de calor |
| Haití | 658.325 | tormenta |
| Jamaica | 613.136 | tormenta |
| Colombia | 374.377 | sequía |
| Ecuador | 362.401 | inundación |
| Cuba | 196.522 | tormenta |
El anexo también incluye a Bolivia con 9.898 estudiantes por inundación, Chile con 3.201 por incendio y Perú con 2.370 por inundación. No ofrece un total para América Latina y el Caribe.
El informe también cuenta que el huracán Melissa interrumpió la educación de más de 3,3 millones de niños en el Caribe en octubre de 2025, una cifra regional distinta de las filas por país.
¿Qué ocurrió en el mundo?
Las tormentas alcanzaron a 109 millones de estudiantes, las inundaciones a 70 millones y las olas de calor a unos 50 millones. Las categorías no se suman, pues una misma persona pudo afrontar más de una amenaza, explicó el comunicado de UNICEF del 10 de septiembre de 2026.
Cuarenta países afrontaron varias rondas de interrupciones. El 75 % de los afectados vive en naciones de ingreso bajo o medio-bajo, donde una escuela dañada o una clase suspendida suele encontrar menos recursos para recuperarse.
Pakistán retrasó el regreso a las aulas de más de 28 millones de estudiantes por las inundaciones del monzón de agosto. En Egipto, una tormenta de viento y polvo suspendió un día las clases en todo el país durante abril y alcanzó también a más de 28 millones.
Madagascar registró 280.000 estudiantes afectados por sequía, ciclones e inundaciones. En España, más de 500.000 alumnos de la Comunidad Valenciana afrontaron interrupciones por tormentas de marzo y por el ciclón postropical Gabrielle en septiembre.
Para identificar los países, la metodología cruzó la Base de Datos Internacional de Desastres (EM-DAT) y ReliefWeb, archivo humanitario de las Naciones Unidas. Después verificó las interrupciones con informes de organismos de respuesta y medios de comunicación.
El impacto cotidiano aparece en el reporte de UN News del 9 de septiembre de 2026: Taudibura Garo, estudiante de 16 años en Papúa Nueva Guinea, contó que su escuela se inunda hasta las rodillas cuando crece un arroyo vecino.
¿Por qué las niñas pierden más?
Las niñas afrontan un riesgo mayor de abandonar definitivamente la escuela cuando una amenaza climática interrumpe las clases. En los hogares más vulnerables pueden asumir tareas de cuidado y recolección de agua, mientras una ausencia prolongada también eleva su exposición al matrimonio infantil.
Catherine Russell, directora ejecutiva del fondo, advirtió que estos eventos “sacan del aula para siempre a los niños más vulnerables, especialmente a las niñas”. La brecha, por tanto, no termina cuando vuelve a abrir el salón: algunas estudiantes ya no regresan.
¿Cuánto podría costar y qué pide la agencia?
La inacción podría representar al menos US$200.000 millones en ingresos futuros de por vida para los estudiantes afectados. Es una estimación potencial, no dinero ya perdido: supone 18 días de interrupción por alumno, US$64,5 diarios de ingreso y una base de 170.716.770 estudiantes.
La pérdida de aprendizaje puede traducirse en menor productividad y más pobreza durante la vida adulta.
La agencia pide a los gobiernos sistemas educativos resistentes al clima, más financiación, infraestructura escolar resiliente, educación climática y mejores datos. Son cinco líneas de acción para sostener las clases y reducir los daños antes, durante y después de una emergencia.
La advertencia metodológica importa frente al informe Learning Interrupted sobre 2024, publicado por UNICEF en enero de 2025, que estimó 242 millones de afectados. Las fuentes, búsquedas y ajustes cambiaron, por lo que no es válido enfrentar ambos totales ni afirmar que hubo una reducción.
¿Y en Colombia en 2026?
Las lluvias pusieron 763 sedes educativas en situación de anormalidad al 8 de febrero de 2026, frente a 426 al día 5. El dato del Ministerio de Educación Nacional quedó consignado en el Decreto 0227 de la Presidencia de la República, expedido el 5 de marzo de 2026.
Entre las sedes en anormalidad había 318 en Antioquia, 230 en Córdoba y 91 en Magdalena. La cifra cuenta establecimientos, no estudiantes, y no equivale a jornadas perdidas; no hay un dato oficial nacional de días de clase perdidos por clima en 2025 o 2026.
La edición sobre 2025 es la primera en la que el fondo usó búsquedas en varios idiomas y un ajuste por subregistro en países en crisis, dos cambios que explican por qué sus autores piden leer la cifra sin compararla con la anterior.