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viernes, 2 de enero de 2026
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Colombia refuerza la Ley Olimpia para frenar la violencia digital contra las mujeres

La Ley Olimpia Colombia busca frenar la violencia digital que afecta al 60% de las mujeres entre 18 y 40 años.
Colombia refuerza la Ley Olimpia para frenar la violencia digital contra las mujeres Violencia digital

 En un mundo donde la vida digital está cada vez más presente, garantizar la seguridad en este entorno se ha vuelto indispensable para el ejercicio pleno de los derechos. Sin embargo, el espacio virtual, que debería ser un lugar de libertad y conexión, se ha convertido en un nuevo escenario de violencia para las mujeres. La violencia digital ya no es una excepción: es una extensión de las desigualdades estructurales que ellas enfrentan en todos los ámbitos de la vida.

En Colombia, el 60% de las mujeres entre 18 y 40 años ha sido víctima de acoso en plataformas digitales, y el 90% de quienes sufren la difusión no consentida de material íntimo son mujeres, según el Ranking PAR al MinTIC (2024). Esta violencia no solo vulnera la privacidad, también restringe la participación social, profesional y política de las mujeres, afectando su seguridad y su libertad de expresión.


Durante 2023 se registraron 62 denuncias por sextorsión, 325 por ciberacoso y 972 por amenazas en redes sociales, pero más de 4,000 casos permanecen sin resolver. En medio de esta realidad, la Ley Olimpia Colombia se presenta como una respuesta urgente y necesaria, no solo para castigar a los agresores, sino para transformar una cultura digital marcada por la impunidad y la revictimización.

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Avance legislativo de la Ley Olimpia en Colombia

El proyecto conocido como Ley Olimpia Colombia fue aprobado por unanimidad en segundo debate en la Cámara de Representantes en octubre de 2025. Actualmente está pendiente de aprobación en el Senado, donde se espera que reciba luz verde en las próximas semanas.

Esta ley propone modificar la Ley 1257 de 2008 para reconocer la violencia digital como una forma específica de violencia de género. Establece penas de 16 a 54 meses de cárcel y multas para quienes difundan, graben o almacenen contenido íntimo sin consentimiento. Además, plantea rutas integrales de atención psicológica, legal y tecnológica para las víctimas.

Pero el avance legislativo, aunque importante, no es suficiente. La aplicación efectiva dependerá de la capacidad institucional para garantizar justicia en entornos digitales, donde las fronteras jurídicas se diluyen y las denuncias tardan meses en procesarse.

 


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Educación digital con perspectiva de género

Uno de los pilares más relevantes del proyecto es la educación digital con enfoque de género, un elemento esencial para prevenir la violencia antes de que ocurra. La ley contempla campañas educativas nacionales dirigidas a colegios, universidades y plataformas tecnológicas, con el propósito de promover la igualdad, el respeto y la corresponsabilidad digital.

Sin embargo, la experiencia regional muestra que sin inversión ni coordinación interinstitucional, estas campañas tienden a diluirse. En México, donde la Ley Olimpia fue aprobada en 2021, el éxito ha estado ligado a la formación temprana de docentes y a la articulación entre el Estado y organizaciones de mujeres. Colombia aún enfrenta un rezago en este frente, lo que plantea un desafío presupuesta y cultural además de legal.

Un movimiento regional por los derechos digitales de las mujeres

La Ley Olimpia Colombia no es un esfuerzo aislado. Países como México, Argentina y Panamá ya cuentan con marcos legales similares que reconocen la violencia digital como una amenaza directa a los derechos humanos de las mujeres. En la región, la tendencia apunta hacia una expansión de las leyes de protección digital con enfoque de género, impulsadas por movimientos feministas que reclaman justicia tecnológica.

Colombia, de aprobar esta norma, se uniría a este bloque regional, consolidando un avance en el reconocimiento de los derechos digitales como parte integral de los derechos de las mujeres. No obstante, aún faltan mecanismos de cooperación internacional que permitan perseguir delitos cometidos desde el extranjero, un obstáculo recurrente en los casos de difusión no consentida de contenido. 

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Retos y limitaciones de la implementación

A pesar de su importancia, la ley enfrenta desafíos estructurales. El primero es la falta de coordinación entre las instituciones encargadas de recibir y tramitar denuncias. Las víctimas suelen encontrarse con respuestas revictimizantes o con funcionarios sin capacitación en delitos digitales.

Otro reto crítico es la cooperación con las plataformas internacionales, que frecuentemente se amparan en sus políticas de privacidad para no compartir información con las autoridades locales. Sin una estrategia diplomática ni acuerdos tecnológicos sólidos, las sanciones pueden quedarse en el papel.

Además, la falta de presupuesto destinado a la implementación puede obstaculizar su alcance real. La promesa de protección integral requiere inversión en tecnología, formación y acompañamiento, no solo en sanciones.


Impunidad y silencio son los costos invisibles de la violencia digital para las mujeres

La mayoría de las víctimas no denuncia. Según datos del Observatorio de Género (2024), menos del 20% de los casos de acoso o difusión no consentida llega a una denuncia formal, en parte por miedo a la exposición pública y desconfianza en las instituciones. Este silencio perpetúa la impunidad y normaliza la violencia digital como parte del entorno cotidiano.

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La aprobación final de la Ley Olimpia sería un avance histórico para Colombia. Reconoce que la violencia digital no es un daño menor, sino una forma moderna de control y agresión contra las mujeres. Sin embargo, su éxito dependerá de la capacidad del Estado para garantizar justicia real, implementar educación con enfoque de género y construir una cultura digital libre de violencia.