La Universidad del Atlántico halló envases de 47 países en playas del Caribe colombiano: estima que el 39 % se tiró desde barcos

La Universidad del Atlántico rastreó el origen de 625 objetos de basura con etiqueta legible, recogidos en tres playas al occidente de Barranquilla, y encontró que fueron fabricados en 47 países. Tres de cada cuatro de esos objetos se fabricaron en Panamá o en China.
El artículo, firmado con la Universidade Federal do Ceará (Brasil) y publicado el 15 de octubre de 2026 en la revista científica Cambridge Prisms: Plastics, estima que cerca del 39 % no llegó con las corrientes. Los autores atribuyen esos objetos a barcos que los habrían tirado frente a la costa, aunque nadie identificó buques.
Nelson Rangel-Buitrago, autor principal, hizo una precisión a El Tiempo el 16 de octubre: según él, más del 97 % de la basura de esas playas es local y llega sobre todo por el río Magdalena y los arroyos.
Ese porcentaje es una declaración del investigador, no un resultado del artículo. La investigación no midió cuánta basura hay en esas playas ni qué parte es colombiana: solo analizó objetos cuyo origen podía rastrearse por etiqueta, marca, código de barras o país de fabricación.
¿De qué países venía la basura y qué marcas aparecieron?
Panamá encabezó la lista con 326 objetos, el 52 %, y China siguió con 140, el 22 %. Después aparecen Malasia con 17, Ecuador con 16, Venezuela con 12, Estados Unidos con 11 y México con 10.
También se identificaron siete objetos de Senegal, cinco de Nigeria y uno de Sierra Leona, además de otros fabricados en Francia, España y Países Bajos. Ninguno de los 625 objetos resultó fabricado en Colombia. El resumen del artículo habla de «más de 45» países; su tabla de datos lista 47.
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Agua Sky, una marca panameña de agua embotellada, fue la más frecuente, con 116 envases; siguieron las chinas Master Kong, con 50, y Nongfu Spring, con 39; luego, Gatorade, con 37 envases fabricados en Panamá. La muestra reunió 178 productos, 159 marcas y 145 empresas productoras, sin que una empresa la dominara.
El lugar de fabricación no demuestra dónde un objeto entró al mar: pudo producirse, envasarse y consumirse en países distintos. Encontrar una marca tampoco significa que la empresa haya arrojado el envase.
¿Cómo saben que una parte habría sido tirada desde barcos?
Los investigadores clasificaron como posible vertimiento marítimo los objetos fabricados a más de 3.000 kilómetros que conservaban etiqueta legible, tapa, poco desgaste y ningún organismo adherido, o que eran residuos propios de barcos o de pesca. Un trayecto tan largo a la deriva debería haber dejado señales visibles de deterioro.
La revisión se hizo por lotes de país de fabricación y no pieza por pieza. Al grupo marítimo asignaron los 140 objetos chinos y todos los fabricados en Malasia, Ecuador, Estados Unidos y México.
El estudio distribuyó 341 objetos, el 54,6 %, en una ruta regional desde Panamá y Centroamérica; atribuyó 241, el 38,6 %, a vertimientos desde buques o actividades en altamar; ubicó 30, el 4,8 %, en una ruta oriental y 13, el 2,1 %, en una ruta transatlántica.
La ruta regional habría tomado entre semanas y tres meses mediante la Corriente del Caribe y el giro Panamá-Colombia. La transatlántica habría tardado de seis a doce meses desde África occidental. Estas rutas son asignaciones de los autores y no observaciones del recorrido de cada objeto.
El propio artículo llama a ese 39 % «una estimación bien sustentada» y no una medición directa. Para comprobarlo, los autores proponen cruzar datos del sistema de identificación automática (AIS), que registra el tráfico de barcos, con simulaciones de deriva.
Los muestreos reflejan una temporada, no varios años, y favorecen los envases rígidos con etiqueta sobre los fragmentos y los objetos sin marca o muy degradados.
¿En qué playas se hizo el estudio?
Los recorridos cubrieron Puerto Velero, en Tubará; Punta Astilleros, una playa rural del corregimiento de Cerritos, en Piojó, y Palmarito, el tramo más al sur, con humedales y manglares. Los tres son tramos expuestos de unos cinco kilómetros, alejados de zonas urbanas.
Los equipos hicieron seis muestreos mensuales, entre septiembre de 2025 y febrero de 2026, al sur de Bocas de Ceniza, la desembocadura del río Magdalena. La búsqueda recorrió desde la orilla hasta el fondo de la playa y tomó objetos mayores de 2,5 centímetros con señales de procedencia.
De las piezas rastreadas, 587 eran de plástico, el 93,9 %; había 22 envases compuestos, 13 objetos metálicos, dos de vidrio y uno de caucho. La comida y la bebida concentraron el 91,5 % de la muestra, y 528 botellas representaron el 84,5 %.
¿Está prohibido tirar basura al mar desde un barco?
Sí. El Anexo V de MARPOL, el convenio internacional para prevenir la contaminación por buques de la Organización Marítima Internacional (OMI), rige desde el 31 de diciembre de 1988. La norma prohíbe en general descargar basura al mar y considera basura todos los plásticos.
Hay excepciones limitadas para restos de comida, residuos de carga, productos de limpieza y cadáveres de animales. Los buques deben llevar un libro de registro de basuras y los gobiernos deben disponer de instalaciones de recepción en los puertos.
El Gran Caribe es «zona especial» del Anexo V, según la tabla de zonas especiales de MARPOL de la OMI: la designación se adoptó el 4 de julio de 1991 y se aplica desde el 1 de mayo de 2011. En el mar Caribe y el golfo de México rigen reglas de descarga más estrictas.
Colombia aceptó el anexo el 27 de julio de 1981 y aprobó el convenio y su protocolo de 1978 mediante la Ley 12 de 1981. La Dirección General Marítima (Dimar), la autoridad marítima colombiana, desarrolló esas obligaciones en la Resolución 0416 del 14 de agosto de 2020.
¿Qué proponen los investigadores?
Los autores plantean hacer cumplir MARPOL, reforzar la vigilancia de las rutas de navegación y crear acuerdos entre países caribeños para intercambiar información. A su juicio, la basura que cruza fronteras exige cooperación regional y controles en altamar, además de la gestión de residuos en tierra.
También recomiendan ampliar la responsabilidad del productor y adoptar sistemas de envases retornables y depósitos con devolución, porque las botellas de bebida dominaron lo rastreado. En las playas proponen mantener la limpieza y el monitoreo, aunque la acción local no detiene por sí sola los residuos llegados de afuera.
El artículo es de acceso abierto y publica la clasificación de los 625 objetos, uno por uno, con su país, su marca y la ruta que le asignaron los autores.