La UNAL estudió fuentes termales de hasta 80 °C en Caldas, Tolima y Risaralda: su calor podría secar el café de los campesinos
jueves, 24 de septiembre de 2026
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La UNAL estudió fuentes termales de hasta 80 °C en Caldas, Tolima y Risaralda: su calor podría secar el café de los campesinos

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El proyecto abarca seis municipios y tiene una financiación aprobada de $3.500 millones para estudiar usos rurales del calor cercano a la superficie.

Un caficultor seca café cerca de un nacimiento de agua termal en las montañas de Caldas.

La Universidad Nacional de Colombia (UNAL), sede Manizales, estudió fuentes termales de hasta 80 °C en seis municipios de Caldas, Tolima y Risaralda. El equipo probó cuatro tecnologías para aprovechar ese calor en el campo.

El calor del subsuelo no depende de la lluvia. Esa característica cobra importancia ante la amenaza de El Niño y los embalses bajos, en un país cuya capacidad de generación eléctrica es mayoritariamente hidráulica.

Es un estudio en curso, no una planta ni un proyecto aprobado. No hizo perforaciones y entregará sus resultados a finales de 2026.

¿Qué estudió la UNAL y dónde?

El trabajo abarca Manizales, Villamaría y La Dorada, en Caldas; Murillo y Mariquita, en Tolima; y Santa Rosa de Cabal, en Risaralda. Más de 50 profesionales y estudiantes de física, geología e ingeniería participaron en la zona volcánica Ruiz-Tolima de la cordillera Central.

La Agencia de Noticias UNAL, en la nota «Calor bajo tierra podría generar energía y ayudar a secar café y cacao en zonas rurales», del 24 de septiembre de 2026, detalló el método. El equipo analizó rocas, aguas, imágenes satelitales y datos de drones térmicos, y los integró en modelos del subsuelo.

Los análisis buscaban establecer cómo se distribuye el calor y dónde podría aprovecharse, sin extraer el recurso. La temperatura de 80 °C fue el máximo encontrado en las fuentes estudiadas, no una característica de todas ellas.

El proyecto 110992 recibió una financiación aprobada de $3.500 millones. Figura en el banco de proyectos de la Convocatoria 951 de 2024 del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias), publicado mediante la Resolución 0263 del 2 de mayo de 2025, con recursos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).

Elisabeth Restrepo Parra, profesora titular, dirige el proyecto y el Centro de Desarrollo Tecnológico Innterfaz. También participan la Corporación Autónoma Regional de Caldas y Gestión & Medio Ambiente S.A.S.; el centro ha desarrollado, además, investigaciones sobre residuos de café reseñadas por Más Colombia en junio de 2026.

¿Qué es la geotermia de baja entalpía?

Es el aprovechamiento del calor de menor temperatura que se encuentra cerca de la superficie. Puede usarse directamente para calefacción o secado y, bajo ciertas condiciones, para generar electricidad a pequeña escala; se diferencia de las centrales geotérmicas que requieren altas temperaturas.

Un artículo de Botero-Gómez y otros, publicado en 2025 en el Boletín de Geología de la Universidad Industrial de Santander (UIS), describe la situación nacional. En Colombia, el uso principal de la geotermia de baja entalpía está en los termales y el ecoturismo.

¿Qué tecnologías probaron?

El equipo diseñó y probó cuatro maneras de aprovechar el calor somero en actividades rurales y viviendas. La UNAL no ha publicado resultados de eficiencia, potencia ni costos de esas pruebas: todavía no hay generación comercial ni fincas que sequen su café con geotermia.

  1. Baterías térmicas: almacenan calor para utilizarlo después, por ejemplo durante la noche o en el secado de café y cacao.
  2. Ósmosis por presión retardada: el agua dulce cruza una membrana semipermeable hacia el agua termal más salina. Ese paso aumenta el caudal y la presión, que podrían mover una turbina; no funciona mediante una caída de agua.
  3. Bombas de calor geotérmicas: mediante tuberías aprovechan la temperatura más estable del suelo a pocos metros de profundidad para llevar calor a viviendas sin quemar leña ni gas. Se usan en otros países y en Colombia apenas se han probado de manera incipiente.
  4. Uso en cascada: reutiliza el agua que todavía conserva temperatura después de un primer proceso para secar café, cacao o frutas y reducir el consumo de leña.

¿Sirve cuando bajan los embalses?

La geotermia puede aportar energía continua como complemento local, pero no reemplaza las hidroeléctricas ni resuelve los efectos de El Niño. Su ventaja es que el calor terrestre permanece disponible cuando disminuyen las lluvias, siempre que el lugar tenga condiciones adecuadas para aprovecharlo.

El tablero Plan 6GW+ de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), actualizado el 13 de septiembre de 2026, muestra el peso del agua en el sistema. La hidráulica representa el 53,42 % de la capacidad instalada de generación eléctrica del país.

Ese porcentaje equivale a 13,22 gigavatios de unos 24,75 gigavatios. El cálculo incluye plantas en operación y en pruebas, generación distribuida y autogeneración.

Jhonattan de la Roche Yepes, doctor en Ingeniería e investigador del proyecto, explicó: «El calor del subsuelo es un recurso continuo; mientras las fuentes hídricas pueden bajar en sequía, la Tierra sigue entregando su energía día y noche». Lo planteó como una alternativa para diversificar la matriz energética.

El contexto ya muestra presión hídrica: los ríos llevaban en septiembre el 68 % del agua normal, según las mediciones de XM, el operador del sistema eléctrico, que Más Colombia publicó el 24 de septiembre.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) calcula una alta probabilidad de un Niño muy fuerte entre octubre de 2026 y marzo de 2027, como publicó Más Colombia el 17 de septiembre.

¿Qué preocupa a las comunidades?

En la vereda Nereidas, en la parte alta de Villamaría, la comunidad preguntó en los talleres por el agua, el fracturamiento del subsuelo y los efectos sobre el agro. Son inquietudes expresadas por sus habitantes, no hallazgos de contaminación, daños ni riesgos comprobados.

Las preguntas abarcan la posible disminución o contaminación de nacimientos, el fracturamiento en una zona sísmicamente activa y los impactos sobre agricultura y ganadería. En la economía local pesan la papa, la cebolla, los frutales de clima frío, la leche y el turismo ecológico.

La zona reúne afluentes de la cuenca alta del río Chinchiná, como los ríos Claro y Molinos. También incluye fuentes hidrotermales de los ríos Lagunilla, Gualí y Recio, en Tolima, y la cuenca del río Otún, en Risaralda.


De la Roche relató la respuesta tras explicar el alcance: «Cuando le explicamos a las comunidades que no íbamos a hacer perforaciones invasivas y que el agua de sus nacimientos no se iba a contaminar ni a gastar, la acogida fue muy positiva».

¿Qué proyectos de geotermia hay en Colombia?

Para generar electricidad a gran escala con calor profundo, hoy se exploran dos zonas de alta temperatura: Valle de Nereidas y El Barranquero. Son iniciativas distintas del estudio de la UNAL, que caracteriza el calor cercano a la superficie y ensaya usos directos.

El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible informó el 20 de mayo de 2026 sobre Valle de Nereidas, en Villamaría. El proyecto de alta entalpía obtuvo viabilidad ambiental para su etapa exploratoria mediante una sustracción parcial y condicionada de reserva forestal.

Las resoluciones 0418 y 0419 de 2026 fijaron términos de referencia ambientales para proyectos geotérmicos. Esa decisión oficial no equivale a una planta construida ni a generación eléctrica en funcionamiento.

El Ministerio de Minas y Energía anunció el 6 de julio de 2026 el permiso de exploración para El Barranquero, entre Samaná, Caldas, y Nariño, Antioquia. El permiso dura cinco años y prevé inversiones superiores a $38.556 millones y un pozo exploratorio profundo.

El Servicio Geológico Colombiano (SGC) estima en 133,79 megavatios el potencial del área geotérmica de San Diego, donde está El Barranquero. Es una estimación del área, no electricidad ya generada por ese proyecto.

A finales de 2026, el estudio entregará una base de datos del potencial de los seis municipios y guías técnicas para planes regionales. De la Roche Yepes lo resume así: «Queremos entregar insumos claros para que las instituciones y los municipios piensen en la geotermia somera como un pilar clave en sus planes de desarrollo».