La UNGRD prevé lluvias bajo lo normal hasta noviembre por El Niño: los aguaceros cortos amenazan a habitantes de zonas quemadas
viernes, 25 de septiembre de 2026
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La UNGRD prevé lluvias bajo lo normal hasta noviembre por El Niño: los aguaceros cortos amenazan a habitantes de zonas quemadas

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El menor volumen de lluvia no elimina los episodios peligrosos. El anexo técnico anticipa mayor propensión a incendios desde la segunda mitad de diciembre.

Dos campesinos limpian una zanja junto a su casa en una ladera quemada mientras se acerca la lluvia.

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) activó lineamientos preventivos para la segunda temporada de lluvias de 2026. Los presentó en la Circular 085 del 18 de septiembre de 2026, divulgada el 24.

La temporada comienza con lluvia prevista por debajo del promedio y con una proyección de El Niño muy fuerte. La paradoja es que un acumulado menor no impide episodios capaces de causar emergencias en territorios vulnerables.

¿Va a llover en esta temporada si hay El Niño?

Sí: El Niño puede debilitar la temporada, pero no la suprime. En condiciones normales, este periodo va de mediados de septiembre a mediados de diciembre, y octubre y noviembre suelen concentrar más lluvia en las regiones Andina, Caribe y Pacífica.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) da una probabilidad cercana al 100 % de que El Niño se mantenga hasta febrero de 2027. Lo dice su boletín del 3 de septiembre, citado en la circular, que ubica el punto máximo del fenómeno hacia el cierre de 2026.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) ya confirma condiciones de El Niño en el océano y la atmósfera, con una intensidad más probable «muy fuerte» entre septiembre de 2026 y febrero de 2027. La declaratoria formal está pendiente: la circular la considera «altamente probable» en las próximas semanas.

El detalle por regiones y por meses está en el pronóstico del IDEAM que publicó Más Colombia el 14 de septiembre.

¿Por qué preocupan las zonas quemadas?

El fuego deja el suelo menos capaz de absorber agua y favorece que esta corra por la superficie. Menos infiltración y más escorrentía elevan la probabilidad de crecientes súbitas, avenidas torrenciales, erosión y movimientos en masa en cuencas afectadas.

Los aguaceros intensos y cortos pueden venir acompañados de tormentas eléctricas y vendavales. La vulnerabilidad es mayor en áreas incendiadas durante julio, agosto y comienzos de septiembre, tras un déficit de lluvia en amplios sectores del Caribe y la región Andina.

¿Qué les pidió la UNGRD a alcaldías y gobernaciones?

Las alcaldías y gobernaciones deben actualizar de inmediato sus escenarios de riesgo por movimientos en masa, inundaciones, crecientes súbitas, avenidas torrenciales, vendavales y rayos. También deben vigilar las cuencas que tuvieron incendios en 2026 y fortalecer los sistemas comunitarios de alerta temprana.

La circular reúne 38 acciones: siete para conocer el riesgo, 22 para reducirlo y nueve para manejar los desastres. Entre ellas están mantener actualizado el inventario de población expuesta y solicitar a las empresas de servicios públicos planes para sostener agua, saneamiento, salud, energía, transporte y comunicaciones.

La circular no asigna dinero: da lineamientos generales para que cada territorio los adapte a sus condiciones.

¿Qué pasará en diciembre?

Para la segunda mitad de diciembre se anticipa mayor propensión a incendios cuando desciendan naturalmente las lluvias. El riesgo se concentraría en la Orinoquía y el Caribe, además de sectores de las regiones Andina y Amazónica, y no se descartan eventos de sequía.

¿Qué pueden hacer las familias?

Las familias pueden reducir su exposición si preparan la evacuación, reúnen suministros y mantienen el entorno doméstico de la vivienda. Estas medidas sirven, sin esperar una alerta, para reaccionar ante lluvias repentinas y disminuir las condiciones que facilitan el fuego:

  • Definir un plan familiar de emergencias con puntos de encuentro y contactos.
  • Reconocer rutas de evacuación y zonas seguras ante inundaciones, deslizamientos o crecientes.
  • Preparar un kit portátil con linterna, radio, baterías, cargadores, copias de documentos y botiquín.
  • Guardar agua potable, medicamentos e insumos necesarios.
  • Limpiar canales y manejar las aguas lluvia para evitar movimientos en masa.
  • Retirar material vegetal seco alrededor de la casa y evitar quemas o fogatas.
  • Proteger del calor a niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y animales; reportar señales de peligro y seguir canales oficiales.